Por: Paulina Sánchez
Fotos: OCESA / Brandon Díaz
El Lunario de la Ciudad de México se llenó de música, nostalgia y emociones con la presentación de Pablo Preciado, quien vivió una noche especial al compartir por primera vez su proyecto como solista ante un público que lo recibió con cariño y entusiasmo.
Desde los primeros acordes, el cantante dejó claro que su talento trasciende los escenarios que ha compartido con Matisse. Entre aplausos, gritos y voces que se unieron a la suya; Pablo celebró este nuevo capítulo de su carrera con una cercanía que convirtió cada canción en un momento inolvidable.
El repertorio, marcado por melodías como “La misma luna”, “Si fuera fácil”, “Por última vez” y “Todavía”, despertó la nostalgia de los asistentes, quienes cantaron a todo pulmón y acompañaron al artista con palmas y teléfonos encendidos. El Lunario se transformó así en un espacio íntimo, donde cada letra parecía contar una historia compartida.
La noche también tuvo sorpresas entrañables. Entre el público se encontraba Ashley Grace, vocalista de Ha*Ash, quien subió al escenario para felicitar a Pablo y expresarle su orgullo por esta nueva etapa. Más tarde, Román y Melissa, sus compañeros de Matisse, se unieron a la celebración, demostrando que la amistad y la música siguen siendo parte esencial de su camino.
Con el corazón lleno y la emoción a flor de piel, Pablo Preciado cerró una noche que representa mucho más que un concierto, el comienzo de una nueva historia artística, llena de sueños, complicidad y mucho por ofrecer a la música mexicana.










