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Satanás en Calenda, Posesiones y Teatralidad Oscura: El Aquelarre Inolvidable de La Bande-Son Imaginaire en el Pepsi Center

Por: Óscar Quintero
Fotos: OCESA / Liliana Estrada

Hay conciertos que se escuchan, y hay rituales que consumen la existencia. La noche del jueves la penumbra citadina y una luna velada por las nubes sirvieron de telón de fondo para que legiones vestidas de cuero, encaje negro y mantas espectrales tomaran el coloso de la colonia Nápoles. El objetivo era claro: someterse al trance teatral y electrónico de La Bande-Son Imaginaire, el trío oaxaqueño que convirtió el Pepsi Center WTC en una verdadera catedral del purgatorio.

El Poema Inaugural y la Máscara de las Ánimas

Desde el acceso, la experiencia prometía no ser un simple recital de música alternativa. Máscaras blancas de mirada perdida recibían a los asistentes a las puertas del recinto, sumergiéndolos en una atmósfera cinematográfica. Pasadas las ocho y media de la noche, las luces se extinguieron para dar paso a un poema proyectado en la pantalla principal: un llamado a disolver las individualidades para fusionar a miles de almas en un solo ente latente de fantasía y poesía.

En el escenario, la trinidad espectral conformada por Óscar en la voz y la dramaturgia, Bram en los desbordes dramáticos del violín y Heri marcando el pulso hipnótico de los sintetizadores, desplegó una energía sin descanso. La Bande-Son Imaginaire ratificó por qué su directo es una garantía absoluta de catarsis.

Mezcal, Misticismo y la Hermandad Oaxaca-CDMX

El banquete sonoro arrancó con la potencia de «Mezcal a Pleno Vuelo» y la elegancia oscura de «Laisse-moi faire», encendiendo un baile desenfrenado en toda la pista. El clímax rítmico llegó con la ejecución de «A Gogoth», tema en el que la banda sorprendió a la fanaticada capitalina al incorporar un coro improvisado que celebraba los ‘Sopes y Tlayudas’, sellando un puente festivo entre la cultura oaxaqueña y el corazón chilango.

 Los Tres Momentos Cumbres de la Velada

La Levitación en «Chez Toi»: Durante la interpretación del tema, la teatralidad del grupo alcanzó tintes metafísicos cuando los integrantes parecieron ser poseídos por sus contrapartes fantasmales, elevándose literalmente sobre la estructura del escenario ante el asombro del público.

El Mono de Calenda Diabólico: En el clímax de «Disco», una gigantesca figura de calenda caracterizada como el mismísimo Satanás irrumpió en la tarima para ejecutar sus mejores pasos junto al grupo, culminando el número con una selfie multitudinaria con la audiencia.

El Homenaje Gráfico a Macario: Hacia el cierre de la noche, el ensamble ejecutó «Macabre». A petición de Óscar, miles de pantallas de teléfonos móviles iluminaron el recinto en penumbras, recreando en vivo la célebre escena de las velas en las grutas de la película clásica de 1960 protagonizada por Ignacio López Tarso.

La Bande-Son Imaginaire se despidió reafirmando su corona como los verdaderos reyes del darkwave y el espectáculo conceptual en México, dejando una estela de hipnosis, sudor y devoción en el Pepsi Center.