Por: Óscar Quintero
Fotos: OCESA / Santiago Covarrubias
Lo que comenzó en 2020 como una plataforma de producción e intuición independiente llamada More Juice Records se materializó en una contundente declaración de identidad. El pasado 13 de septiembre, las instalaciones del Pepsi Center WTC en la Ciudad de México albergaron el debut oficial de MoreJuice Fest, un encuentro que prescindió del formato tradicional de cabezas de cartel para retratar el ecosistema actual del hip hop, el trap y la cultura urbana en el país.
Una Radiografía Sonora Fuera del Circuito Comercial
Más que una simple pasarela de talentos, la propuesta del sello se estructuró como una muestra colectiva del trabajo que la firma ha desarrollado en áreas de desarrollo artístico, estudios de grabación y booking. La velada reunió en un solo escenario a figuras que han construido sus carreras al margen de las fórmulas convencionales de la industria, privilegiando la identidad regional y la experimentación lírica.
Las Mentes Detrás de la Tarima
El recorrido sonoro del festival trazó puentes entre la lírica de culto, el trap provocador y el sonido fronterizo:
Tino el Pingüino: Veterano del hip hop alternativo nacional con más de dos décadas de trayectoria, entregando una de las puestas en escena más densas y reflexivas de la noche.
Robot95: El referente de Mexicali demostró la solidez de su híbrido entre las estructuras del hip hop clásico y la narrativa del norte del país.
Simpson Ahuevo: Pieza fundamental en la masificación del rap independiente desde finales de los dosmiles, conectando con las distintas generaciones presentes en el recinto.
Go Golden Junk: La cara más incisiva del trap dentro del colectivo, aportando frescura, irreverencia y flexibilidad rítmica.
Los Muchachos: Reafirmaron la química del proyecto al compartir escenario y colaboraciones directas con Simpson Ahuevo y Robot95.
More Juice Fest cerró su primera entrega confirmando que la escena urbana nacional posee la madurez, la infraestructura y el músculo creativo para autogestionar sus propios templos de reunión en la capital.






