Por: Amaury Berdejo

Somos espectadores del nacimiento de la era de los autoconciertos y shows con sana distancia. El nuevo formato que vemos consolidarse es el de show con palcos, que hace posible retomar el ansiado encuentro con nuestros artistas favoritos en el escenario.

El sábado 17 de julio nos dimos cita en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez para disfrutar de dos bandas emblemáticas de la escena Indie Mexicana a lo largo de los últimos años: Odisseo y Porter.

En punto de las 8 pm, Odisseo hizo su aparición en el escenario, encendiendo los ánimos de la gente con una auténtica lluvia de sencillos que comprenden lo más representativo de su carrera. Prácticamente sin pausa entre canciones para aprovechar su turno, la banda nos puso a bailar con temas como «Estatua Roja», «Mentía», «Hablando lento» y sus esperadas «Días de Fuego» y «Los Imanes».

La experiencia de estar en un concierto en palcos sigue siendo muy particular, la energía es diferente pero el ambiente es de fiesta, como en aquellos días en que podíamos brincar y gritar unos junto a otros a unos pasos del escenario.

Por otra parte, muchos asistentes comentaban que también hay beneficios de este formato, principalmente la comodidad y el hecho de tener un lugar desde donde puedes ver a la banda todo el tiempo, sin el reto físico que antes suponía estar codo a codo con los asistentes o quedar ubicado detrás de una persona mucho más alta que tú.

El segundo acto de la noche en verdad se convirtió en un intercambio de energía entre público y artista.

La magia de Porter y su show en vivo radica en que han trabajado tanto en su concepto que han alcanzado eso que tantas bandas buscan: un sonido inigualable. No solo por el gran trabajo vocal sino también por las atmósferas sonoras, la «historia» que se va contando con los instrumentos y la cercanía de las letras y los ritmos a sonidos prehispánicos fusionados de manera maestra con la música occidental, los sintetizadores y los efectos.

Con algunos clásicos como «Host of a Ghost», «Cuervos» y «Espiral», pero también abarcando sus nuevas producciones con «Pájaros», «Huitzil» y «Cuxillo», la banda originaria de Guadalajara, demostró porqué se han ganado un lugar tan especial en el corazón de los rockeros indie mexicanos.

Así concluyó el show, entre marcadas medidas sanitarias que esperemos hayan llegado para quedarse, aunque todavía con la sensación de estar acostumbrándonos poco a poco en la Nueva Normalidad de los conciertos en vivo.

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