Nota por: Ángel Santillán
Fotos por: Óscar Villanueva Dorantes (@theOzcorp) / Cortesía

Enero del 2020 culminó entre nostalgia y belleza, con luces tenues y melodías sigilosas que decoraban los sentires de los solitarios y las parejas que se dieron cita en El Plaza para recibir al canadiense Patrick Watson y sus increíbles músicos acompañantes.

En el escenario llegó para dar apertura Joaquín García con letras de melancolía, guitarras que ponían en tono la noche y por momentos ritmos más alegres, el recinto estaba a un cuarto tal vez menos de su capacidad pero esto no fue impedimento para que los músicos que acompañaban a Joaquín disfrutaran cada momento que pasaban arriba de la tarima. La despedida llego cuando menos lo esperábamos, dando el tiempo justo para el cambio de instrumentos y la afinación de últimos detalles, aquí la gente fue cuando reconoció con aplausos y un gran alarido los versos y acordes interpretados.

La presentación estelar se acercaba, los minutos pasaban, las charlas se hacían largas, música de fondo que ambientaba interesantes anécdotas de amigos y familiares que ahí se daban cita. Joaquín García y sus compañeros musicales salían de los camerinos para también tomar lugar y disfrutar de lo que sucedería  a continuación.

Pasadas las 9:30 de la noche el momento mágico en el que las luces se desmayan sucedió, en el escenario estaba Patrick Watson y su risa peculiar, un público que solo entre canciones gritaba y vitoreaba, muchas parejas abrazadas y bailando al son de dulces melodías entonadas por un gran compositor y sus músicos que daban a notar su experiencia y conocimiento sobre sus instrumentos más el acompañamiento de una voz femenina que encajaba a la perfección. Como si de una película romántica se tratara al son del baile las luces iluminaban la parte alta del recinto.

La gente seguía pasando, tratando de encontrar un mejor ángulo de vista, para un espectáculo visual bastante bello, las gradas desiertas, pero Patrick Watson nos seguía dando momentos mágicos, entre chistes, referencias a acciones del publico de otros generas musicales y luces se nos fue la noche.

Una noche que nos pintó un mundo mejor, que por algunas horas nos quitó todos los problemas de encima y simplemente nos maravilló, si bien la música de Patrick Watson no es para todos, en algún momento de nuestra vida una de sus canciones podría retratar algún pasaje de ella.

Patrick Watson destacó lo gran músico y brillante que es en vivo con su gran trabajo audiovisual que casi casi es una puesta en escena en un show que será difícil de olvidar, y que de corazón espero que todos algún día logren ver al menos una sola vez en su vida.

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