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Nunca Jamás trajo Sinaloa al Lunario del Auditorio Nacional

Por: Paulina Sánchez
Fotos: OCESA / Liliana Estrada 

La noche que se vivió en el Lunario del Auditorio Nacional el pasado sábado fue excepcional. Desde antes de caer la noche los sombreros, botas vaqueras y chamarras de cuero ya se hacían ver, anunciando el inicio de un espectáculo sin igual.

Nunca Jamás supo empezar con todo su gran show en el Lunario como parte de la gira de El viejo terruño, con la presencia de Pinacate y El Pony Express abriendo el concierto la vibra se encendió al máximo.

En cuanto se apagaron la luces y se dispersó el humo, el público sabía lo que se venía, entró al escenario César Bernal (baterista) mientras en la pantalla se veía la animación de su animal característico «El Sapo», le siguió el paso Pedro Verdez (bajista) acompañado en la pantalla por «El Coyote»; y el vocalista Omar Sáinz con»El Cuervo»

La animación fue clave en este concierto ya que en las pantallas canción por canción se mostraba una historia en donde nuestros protagonistas eran estos animales en aventuras muy del norte, qué dejaban ver postales de su natal Sinaloa.

El punto máximo del concierto llegó desde las primeras notas de «Demasiado Mexicano» en ese momento el Lunario tembló, algunos alzaban sus bebidas mientras otros sus sombreros y a una voz; el público vivió esta canción con la euforia y orgullo mexicano que se merece.

En la recta final del concierto se siguió esta emoción al escuchar «Venimos del desierto», canción que engloba el alma de la banda sinaloense y para cerrar con broche de oro; se acabó la noche sonando Sed de la mafia» canción perfecta para terminar la noche con un beso de la persona amada o un buen trago de cheve.

Sin duda alguna, Nunca Jamás, tiene mucho por seguir dando a sus fans y el Lunario fue la muestra de ello.

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