Por: Amaury Berdejo
La fiebre mundialista se mezcla con la música en vivo y una de las bandas más queridas del reggae latino está lista para tomar la cancha. Los Pericos regresan a la Ciudad de México para protagonizar uno de los encuentros más esperados de Gol de Oro, un concepto que transforma el escenario en un auténtico estadio sonoro.
El próximo 3 de junio, el Pabellón Oeste será testigo de un duelo vibrante: Los Pericos vs Aterciopelados. Dos propuestas icónicas de Latinoamérica que, más allá de competir, llegan a celebrar la música como lenguaje universal, en una noche donde la energía del público será clave.
La banda argentina aterriza con nueva música bajo el brazo, destacando su más reciente álbum Inmortal, un trabajo que reafirma su identidad sonora mientras explora nuevas colaboraciones. Con temas como “Inmortal” junto a Sabino, “Sin Cadenas” y “Soledad”, el grupo demuestra que su evolución sigue tan vigente como su esencia.
Sobre este encuentro, Juanchi Baleirón lo resume con claridad: será “un encuentro hermoso, donde gane la música por encima de todo”. Entre recuerdos mundialistas y anécdotas en México, la banda conecta el espíritu del fútbol con la intensidad emocional de sus conciertos, donde la nostalgia y la celebración conviven en cada acorde.
La pasión argentina, dicen, se vive igual en el estadio que en el escenario. Esa previa cargada de emoción, convivencia y ritual colectivo también se traslada a sus shows, donde el público juega un papel fundamental. Y en México, ese intercambio cultural se amplifica, convirtiendo cada presentación en una experiencia compartida.
Gol de Oro no es solo una serie de conciertos, es un formato que rompe esquemas. Dos escenarios enfrentados, sets divididos como tiempos de partido y un cierre simbólico que celebra la unión por encima de la competencia. Durante ocho noches consecutivas, artistas de distintos países representan sus raíces en una dinámica que mezcla espectáculo, narrativa y emoción.
Los boletos ya están disponibles a través de Ticketmaster, y todo apunta a que esta noche será uno de los momentos más memorables del ciclo. Porque aquí no se trata de quién gana: se trata de cantar más fuerte, sentir más profundo y dejar que la música, como siempre, se lleve el gol decisivo.






