Por: Amaury Berdejo
Hay canciones que no envejecen: cambian de piel. En el caso de Milsed, esas canciones nacieron hace casi dos décadas entre ensayos, amigos y una escena donde la música era el centro de todo. Hoy regresan con una nueva identidad que conserva su esencia, pero que también refleja el paso del tiempo. Lo que antes vivía en un CD, en cuartos de ensayo y en noches interminables, ahora se reconstruye desde la distancia, la experiencia y una mirada mucho más madura. “Siempre sentí que esas canciones podían tener algo más”, cuenta Pepe, quien impulsó este regreso casi como una necesidad personal.
El proyecto, liderado por José Antonio Guzmán Vargas “Toño” y José Gabriel Montoya Uscanga “Pepe”, no solo representa una reaparición musical, sino un reencuentro emocional. “Amigo”, uno de sus sencillos más recientes, aborda la amistad desde un lugar honesto y poco común. “Habla meramente de tener a alguien presente, alguien físico, pero también de lo que está más allá, lo emocional o incluso lo imaginario”, explica Toño. En un contexto donde muchas canciones giran en torno al amor romántico, Milsed apuesta por una conexión distinta, más constante.
Esa decisión no es casual. Para Pepe, la distancia también transformó su forma de entender los vínculos. “Yo aprendí a valorar la amistad cuando me fui del país. Dejé a mis amigos y eso cambió todo”, comparte. En ese proceso, la canción adquirió nuevas capas de significado. “Una amistad se vuelve una hermandad, y eso es decisión tuya… el amor puede jugarte trucos, pero la amistad se construye y se refuerza con el tiempo”, añade, dejando claro que el mensaje de “Amigo” trasciende lo evidente.
Musicalmente, Milsed se posiciona dentro del rock alternativo con atmósferas emocionales, guitarras envolventes y dinámicas que contrastan lo íntimo con lo explosivo. En su ADN conviven influencias como Muse, Zoé, Caifanes, Nirvana y Pink Floyd, pero lo que realmente define su sonido es la carga emocional que atraviesa cada canción. “Van a escuchar mucha melancolía, mucho amor, desamor, pero también mensajes más profundos”, explica Pepe, quien llevó el proyecto hacia una reinterpretación más madura.
El proceso de reconstrucción fue tan técnico como emocional. Pepe tomó el control de la producción y comenzó desde cero: maquetas de guitarra y voz, arreglos completos y una constante retroalimentación con Toño. “Me acordaba de todas las canciones, entonces hice las maquetas y se las mandaba para ver si iban bien”, recuerda. Lo que parecía un ejercicio sencillo se convirtió en un proyecto de largo aliento. “Del día que empecé a grabar a cuando terminé las 14 canciones, pasaron como tres años”, añade.
Para Toño, el camino fue distinto. Volver a estas canciones implicó enfrentarse a su propia historia y a las decisiones del pasado. “Al principio fui muy escéptico, pensé que esto no iba a llegar a nada”, confiesa. Escuchar las nuevas versiones tampoco fue sencillo. “Me costó trabajo porque no sonaba como antes, pero también entendí que no podía sonar igual después de 20 años”. Ese proceso de aceptación fue clave para reconectar con el proyecto desde otro lugar.
La transformación no solo fue musical. También fue personal. “Traía muchas cosas en la cabeza, temas de ego, cosas del pasado que tuve que enfrentar otra vez”, comparte Toño. Sin embargo, ese ejercicio terminó siendo liberador. “Cuando me liberé, escuché el resultado y dije: ‘wow, es impresionante’”. En ese sentido, Milsed no solo está rehaciendo canciones: está resignificando una historia compartida entre sus integrantes.
Los recuerdos del pasado siguen muy presentes. Para Pepe, el momento que congelaría es el de los ensayos: “cuando nos juntábamos, llegaban amigos, había chelas y hacíamos canciones solo por estar juntos”. Para Toño, en cambio, uno de los momentos más importantes fue tocar en el Hard Rock, una experiencia que simbolizaba el sueño de cualquier banda en ese momento. Aun así, ambos coinciden en que la verdadera magia estaba en la creación. “Ahí era donde se generaba todo”, dice Toño.
Más allá de la música, Milsed es una colección de historias abiertas. Cada canción funciona como un espacio donde el escucha puede proyectar su propia experiencia. “Queremos que cada quien haga su propia historia con nuestras canciones”, explican. Temas como “Volverte a ver”, inspirado en la pérdida del padre de Toño, o “Azul”, más metafórico, muestran la diversidad emocional del proyecto. Incluso “Amigo” puede leerse desde distintos ángulos: “puede ser alguien real, pero también alguien imaginario o esa compañía que necesitas cuando estás solo”, reflexiona Pepe.
Actualmente, Milsed cuenta con 14 canciones que serán lanzadas de forma gradual. Lo que comenzó como un proyecto íntimo para compartir con amigos y familia evolucionó hacia algo más ambicioso. “Vimos el resultado y dijimos: sería un desperdicio dejarlas guardadas”, comenta Pepe. Ahora, además de lanzar sencillos cada dos meses, contemplan videoclips y la posibilidad de volver al escenario. “No tenemos fecha, pero está en el radar hacer un show… y seguramente cuando pase, vamos a querer más”.






