Por: Amaury Berdejo
En la conversación actual del indie pop global, pocas bandas han logrado refinar el groove en vivo con la precisión y naturalidad de Parcels. Su propuesta —anclada en el funk, la electrónica orgánica y el pop sofisticado— no solo ha evolucionado con consistencia, sino que ha encontrado en el escenario su forma más potente.
El quinteto australiano, hoy instalado en Berlín, anuncia su regreso a México con una gira que promete reconectar con eso que pocas veces se logra en vivo: una comunión real entre músicos y audiencia. Monterrey será una de las primeras paradas el 17 de junio en el Auditorio Banamex, seguida por Guadalajara y Ciudad de México.
Lo que Parcels ha construido en los últimos años no es solo una discografía sólida, sino una identidad escénica difícil de replicar. Sus shows fluyen como una sola pieza: groove constante, instrumentos que dialogan entre sí y una energía que crece hasta volverse casi hipnótica. Quienes los han visto lo saben, no se trata solo de escuchar, sino de entrar en su ritmo.
Este nuevo capítulo llega de la mano de LOVED, un álbum que respira calidez y conexión. Hay algo profundamente humano en su sonido: funk elegante, pop luminoso y una sensibilidad que no busca impresionar, sino quedarse contigo. No sorprende que el disco haya alcanzado millones de reproducciones y los haya colocado nuevamente en el radar global.
Como adelanto, la banda compartió una sesión en vivo de “Ifyoucall”, reafirmando lo que mejor saben hacer: convertir lo orgánico en algo expansivo, donde cada nota parece tener vida propia.
En palabras de Jules Crommelin, la intención es simple pero poderosa: llevar alegría. Y eso, en un escenario, se traduce en algo que pocas bandas logran sostener con tanta naturalidad.
Después de conquistar festivales como Glastonbury Festival y escenarios alrededor del mundo, Parcels regresa a México en uno de sus momentos más sólidos. No como promesa, sino como certeza.






