Por: Óscar Quintero
Hay momentos en que la música no se limita a escucharse; se habita. La noche de ayer, el recinto del Teatro Metropólitande la Ciudad de México suspendió el bullicio de la capital para transformarse en un santuario de penumbra, intimidad y catarsis. El musico británico Jacob Allen, al frente de Puma Blue, ofreció una actuación memorable centrada en el universo de Croak Dream, demostrando cómo la vulnerabilidad, el luto y el deseo pueden convertirse en una experiencia colectiva profundamente sanadora.
El Viaje Sonoro: De la Frágil Penumbra a la Distorsión
Con las luces atenuadas a su mínima expresión, la velada comenzó marcando el tono conceptual del concierto. Los primeros acordes de «Croak Dream» abrieron el camino hacia esa atmósfera de madrugadas eternas, seguidos por la calidez envolvente de «Hold You» y la sensualidad sutil de «Soft Porn». La voz de Allen, sostenida en ese falsete tan frágil como expresivo, resonó en los murmullos de «Hush» y la densidad rítmica de «Too Much, Too Much», donde el público capitalino guardó un silencio reverencial.
El concierto se adentró en sus pasajes más sombríos e hipnóticos con «O, the Blood!»y «Mister Lost». En esta sección del recital, la banda que acompaña a Puma Blue demostró una química impecable para transitar entre la delicadeza lo-fi y la tensión eléctrica, enlazando la textura orgánica de «Hounds», la belleza contemplativa de «Pretty» y los matices oscuros de «Oil Slick».
Explosión de Deseo y un Cierre Íntimo
La segunda mitad de la noche aceleró el pulso del recinto. Tras marcar el compás con «(Fool)» y la pulsión rítmica de «Want Me», llegó uno de los momentos más esperados y ovacionados: «Desire». En este tema, Puma Blue desató su faceta más física y sensual, transformando la melancolía previa en una marea de movimiento que continuó con la mística de «Moon Undah Water» y la potencia de «(She’s) Just a Phase», pieza con la que la agrupación cerró formalmente su set principal.
Para el inevitable encore, el escenario quedó en penumbra absoluta hasta que Jacob Allen reapareció en solitario armado únicamente con su guitarra. Como un secreto compartido entre amigos, regaló una emotiva interpretación de «Bruise Cruise», despidiéndose entre aplausos extasiados que confirmaron el idilio indestructible que el público mexicano sostiene con su obra.
El Triunfo de la Honestidad Emocional
La presentación en el Teatro Metropólitan no fue un mero repaso de canciones, sino la constatación de que Puma Blue es un artista capaz de convertir sus contradicciones más profundas en arte vivo. En un panorama acostumbrado al espectáculo vertiginoso, la catarsis nocturna vivida anoche en la Ciudad de México recordó que escuchar con atención y abrazar nuestras propias sombras sigue siendo la forma más pura de conectar con la música.










