Por: Óscar Quintero
La cuenta regresiva rumbo al Vive Latino suma otra voz imprescindible. En una conferencia de prensa virtual, Margaritas Podridas compartió algo más que fechas y escenarios: abrió una conversación honesta sobre influencias, afectos musicales y el momento creativo que atraviesa la banda antes de subirse a uno de los festivales más emblemáticos del país.
Desde Hermosillo y con casi una década de trayectoria, el proyecto liderado por Carolina Enríquez (bajo y voz), junto a Rafael Armenta (guitarra), ha construido un sonido que transita con naturalidad entre el rock, el grunge, el shoegaze y el noise punk. Esa identidad —áspera y sensible a la vez— los ha llevado a escenarios nacionales e internacionales, y ahora los coloca en la vigésimo sexta edición del Festival Vive Latino como una de las propuestas que dialogan con varias generaciones.
Durante la charla, Margaritas Podridas habló desde un lugar íntimo: lo que escuchan hoy, lo que les emociona del cartel y cómo todo eso se filtra en el proceso de creación de su nuevo material. Al mencionar los actos que esperan ver, el entusiasmo fue evidente. Compartir festival con Smashing Pumpkins y Cypress Hill tiene un peso especial; son nombres que marcaron su formación musical y que hoy reaparecen no como pósters en la pared, sino como colegas de escenario.
También hubo espacio para hablar de cercanías y afinidades dentro de la escena. La banda destacó el vínculo con Enjambre, así como la emoción de coincidir con proyectos amigos como Malcriada, sin perder esa curiosidad permanente por descubrir nuevas propuestas entre el ir y venir de escenarios del festival.
Uno de los momentos más significativos llegó al recordar que, en una conferencia previa del Vive Latino, Bonnz, integrante de Hello Seahorse!, recomendó públicamente a Margaritas Podridas como uno de los actos que más le emocionaba ver. Un gesto que la banda recibió con gratitud, entendiéndolo como parte de ese diálogo constante que mantiene viva a la escena musical mexicana.
Cuando la conversación giró hacia el nuevo disco, el mapa sonoro se amplió. Entre las influencias aparecieron proyectos como Pirate, clásicos como The Jesus and Mary Chain, y contrastes que van del rap más pesado a la energía de Limp Bizkit, pasando por la calma introspectiva de Mac DeMarco. Todo cabe en su escucha diaria, y todo, de algún modo, termina filtrándose en su música.
Ahora solo queda esperar el momento. Ver a Margaritas Podridas en el Vive Latino no será solo asistir a un concierto, sino presenciar el cruce de referencias, afectos y ruido bien dirigido en uno de los festivales más importantes de México. Una invitación abierta a dejarse llevar por el sonido y vivir, una vez más, la experiencia colectiva que define al Vive.






