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Vive Latino 2026: la resistencia, la música y la visión detrás del festival que hizo historia

Por: Óscar Quintero 

Hablar del Vive Latino 2026 es hablar de resistencia cultural, de visión a largo plazo y de una escena musical que se niega a desaparecer incluso en los contextos más adversos. Así quedó claro durante la conferencia de prensa en la que se reunieron voces clave del festival para reflexionar sobre su pasado, su presente y el pulso creativo que lo mantiene vigente tras 26 ediciones.

Uno de los momentos más reveladores fue la participación de Jordi Puig Soberón, creador y director del festival, quien compartió con honestidad la complejidad de sostener un proyecto de esta magnitud cuando el panorama parecía jugar en contra. Puig recordó que ser el primer gran festival de música en Latinoamérica implicó abrir camino en un terreno donde no existían precedentes claros y donde, durante años, los eventos de gran formato enfrentaron cancelaciones, incertidumbre y resistencia institucional. La permanencia del Vive Latino, explicó, no fue resultado de la inercia, sino de una apuesta constante por la cultura, el público y el trabajo colectivo.

Desde una perspectiva más íntima, la cantante Daniela Spalla habló sobre el recorrido personal que implica construir una identidad musical propia. Más allá del escenario, compartió que el verdadero reto fue primero confiar en su propuesta artística y, después, encontrar los espacios para mostrarla. En su intervención destacó la importancia de trabajar de manera constante, sin caer en la victimización, entendiendo que la música también exige disciplina, paciencia y una relación honesta con el proceso creativo. Su presencia en el Vive Latino, señaló, es reflejo de un camino construido paso a paso.

La mirada estructural del festival llegó con Ezra Buenrostro Hoogwater, quien abordó la evolución cultural del Vive Latino desde su diseño y concepción artística. Ezra subrayó que uno de los grandes aprendizajes del festival ha sido entender que la creatividad necesita un orden, un esquema claro que permita que la música, el arte y la experiencia del público convivan de forma orgánica. Para él, el éxito del Vive Latino radica en tener una visión definida que permita que cada edición fluya con coherencia y propósito.

La conferencia dejó claro que el Vive Latino no es únicamente un cartel de nombres destacados, sino un proyecto cultural vivo que se ha transformado con el tiempo sin perder su esencia. En cada edición se cruzan historias de resistencia, búsquedas personales y decisiones creativas que explican por qué el festival sigue siendo un punto de referencia en la música iberoamericana.

De cara a 2026, el Vive Latino se reafirma como un espacio donde la música dialoga con la experiencia, donde el pasado se entiende como aprendizaje y el futuro como una posibilidad abierta. Lo vivido en esta conferencia de prensa confirma que detrás del escenario existe una narrativa profunda que vale la pena escuchar, tanto como las canciones que año con año hacen vibrar al público.