Por: Paulina Sánchez
Fotos: José Luis
El comediante Ricardo O’Farrill se sentó a hacer lo que mejor sabe: convertir el caos en chiste. De ese momento de introspección (y probablemente mucho café) nació la rutina que
hoy da vida a su espectáculo “Corto Circuito”.
Eso sí, en las primeras veces que se paró frente al público con este material, el asunto no era tan sencillo. Más que carcajadas, lo que le salía era una mezcla entre catarsis y stand- up, como si el escenario fuera al mismo tiempo consultorio, terapia y micrófono abierto. Con el tiempo, sin embargo, la risa volvió a encontrar su camino.
Ahora, ya más sobrio en varios sentidos, O’Farrill transformó su proceso de rehabilitación en combustible creativo y lo llevará al Auditorio Nacional el próximo 16 de abril con su show “Corto Circuito". Una historia de ebriedad y sobriedad”, un título que básicamente resume el antes y el después de su vida reciente.
Pero el comediante no solo anda ocupado haciendo reír desde el escenario. También decidió aventurarse en el mundo de las letras con un libro de nombre tan directo como honesto: “Conceptos básicos para problemas pendejos”. En él, O’Farrill intenta simplificar la complejidad de la vida con ejemplos que van desde momentos históricos y celebridades que admira, hasta hazañas deportivas y comportamientos animales.
“Compila momentos de la historia humana, de celebridades que admiro, de momentos deportivos, comportamientos animales… hay una investigación real, y a través de eso trato de sacar alguna lección”, explicó durante una conferencia de prensa.
El cierre de su gira también le ha pegado en lo emocional. Y no es para menos. Según cuenta, la manera en que vive el escenario ahora es completamente distinta a la de hace algunos años.
“Hace tres años hubiera estado anhelando que se acabara el show para irme al after a prenderme un gallo”, confesó entre risas. “Ahora es la dicha de estar presente en el escenario, disfrutar ese momento y después celebrar con la gente que estuvo para mí: mis amigos, mi familia”.
Para la gran noche en el Auditorio Nacional no llegará solo. Isabel Fernández y Josuesy serán los encargados de abrir el espectáculo, así que la recomendación del propio Ricardo es clara: llegar temprano.
Porque, fiel a su nuevo estilo de vida más ordenado y menos caótico, el comediante promete salir a las nueve en punto. Y sí, esta vez el único “corto circuito” será el de las carcajadas.









