Por: Paulina Sánchez
En su tercer álbum de estudio, Fauna, Nasa Histoires da un paso firme hacia la madurez emocional y sonora. La agrupación colombiana retoma el universo sembrado en Flora y lo transforma en un recorrido más profundo, donde las emociones negativas dejan de ser un peso para convertirse en impulso. Aquí, el dolor no se evade: se abraza, se entiende y, finalmente, se convierte en motor de evolución.
Así como en todo ecosistema conviven la flora y la fauna, una que crece en silencio y otra que se mueve y reacciona, su música encuentra equilibrio entre lo íntimo y lo expansivo.
Fauna no reemplaza a Flora, lo expande: le da cuerpo, movimiento y una nueva forma de habitar las emociones.
El sonido de Nasa Histoires se mantiene fiel a su esencia, pero se siente más sólido y envolvente que nunca. Su mezcla de jazz, indie, rock y folclore latinoamericano da vida a un universo orgánico, donde cada arreglo respira y cada instrumento suma textura. Hay una sensibilidad que privilegia la emoción sobre la prisa, permitiendo que la experimentación conviva con la cercanía. El folclor colombiano, lejos de ser adorno, funciona como raíz: un pulso profundo que sostiene toda la propuesta.
En el terreno lírico, la banda reafirma su identidad con letras introspectivas, delicadas y profundamente visuales. Inspiradas en la naturaleza, los ciclos y el crecimiento, sus canciones funcionan como metáforas emocionales que hablan de lo que duele, de lo que cambia y de lo que, a pesar de todo, sigue floreciendo. No buscan respuestas fáciles, sino acompañar preguntas, sostener procesos y abrir espacios de reflexión.
Este viaje artístico alcanzará uno de sus momentos más especiales el próximo 27 de noviembre de 2026, cuando Nasa Histoires llegue al Teatro Metropólitan. Más que un concierto, será una experiencia sensorial: un espacio donde la música no busca distraer, sino conectar. Como entrar a un invernadero en plena floración, el público será invitado a escuchar con atención, a sentir en conjunto y a dejarse atravesar por cada canción.
Esta presentación no será solo una fecha más, sino una invitación a detenerse, respirar y reconectar. Un recordatorio de que, incluso en los días más difíciles, la música puede ser ese lugar seguro donde todo, poco a poco, vuelve a florecer.









