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La mosca y Kapanga, los argentinos que se ganaron el corazón de los mexicanos

Por: Paulina Sánchez
OCESA / Liliana Estrada

La noche del 26 de marzo en el Foro Puebla no fue simplemente un concierto: fue una celebración desbordada de energía, nostalgia y hermandad latinoamericana. Dos pilares del rock fusión argentino, La Mosca y Kapanga, se encontraron en la Ciudad de México para ofrecer un espectáculo conjunto que convirtió el recinto en una fiesta colectiva.

El público fue una mezcla de generaciones, comenzó a llenar el lugar con camisetas, recuerdos y una expectativa compartida: ver a dos bandas que, durante décadas, han sabido mezclar el rock con ritmos bailables y letras cercanas a la vida cotidiana.

La velada arrancó con una aparición especial que encendió aún más los ánimos: Pino Ruelas, voz de Los Estrambóticos, subió al escenario como invitado, desatando los primeros coros masivos y marcando el tono festivo de la noche. Su participación no solo fue un guiño a la escena mexicana, sino una confirmación del puente musical que une a ambas naciones.

La Mosca apareció con la misma intensidad, llevando el concierto a un punto aún más alto. Con su característico sonido que mezcla ska, rock y ritmos latinos, hicieron cantar a todo pulmón temas como “Para No Verte Más”, “Te Quiero Comer la Boca”, “Todos Tenemos un Amor” y “Cha Cha Chá”. Cada canción era coreada como un himno, transformando el Foro Puebla en una pista de baile multitudinaria.

Cuando Kapanga tomó el escenario, la euforia explotó. Liderados por Martín Fabio, la banda desplegó un setlist cargado de clásicos que hicieron vibrar al público de principio a
in. Sonaron temas como “El Mono Relojero”, “Rock”, “Fumar” y “Me Mata”, en una presentación que combinó irreverencia, humor y una conexión constante con los asistentes.

El cierre, como era de esperarse, fue apoteósico: saltos, abrazos, vasos en alto y un coro unificado que parecía no querer terminar. La unión de La Mosca y Kapanga no solo cumplió con las expectativas, sino que reafirmó algo que quedó claro desde el primer acorde: el rock fusión argentino sigue más vivo que nunca, y en México tiene una casa que siempre lo recibe con los brazos abiertos.