Por:Mara Palacios
Fotos: OCESA / Lili Estrada
La noche del domingo 1 de febrero, el Teatro Metropólitan vibró con el esperado concierto de Bruses, la artista tijuanense que ha conquistado a la generación Z con su mezcla de emo-pop, electrónica y teatralidad escénica. Alrededor de las 19:20 horas, el público se puso de pie cuando las luces se apagaron y la artista emergió recostada en una camilla, dando inicio a un espectáculo que no sería sólo un concierto, sino una experiencia narrativa inspirada en su álbum Desde el coma. A partir de ese momento, la atmósfera se transformó en un viaje emocional, combinando música, actuación y efectos visuales que exploraron temas de duelo, renacimiento y resiliencia.
El repertorio de la noche fue intenso y variado, con Bruses interpretando alrededor de 25 temas que hicieron traversar al público por distintos climas sonoros. Inició con piezas que marcaron el tono dramático de la velada como «Antes de Morire I’m So Happy», para después abordar otros himnos de su carrera como «Navaja», «Coma Party y Alcohólica Funcional». Las luces, el diseño escénico y la escenografía industrial complementaron cada acto, haciendo que elementos como cortinas translúcidas y estructuras de metal convivieran con las distintas fases del concierto. El montaje no se quedó solo en la música, sino que se extendió a performances que reforzaron la narrativa emocional que Bruses quiso transmitir.
Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la participación de artistas invitados que sorprendieron y obligaron al público a gritar con entusiasmo. El dúo mexicano Ha*Ash subió al escenario para interpretar «Odio Amarte», en un homenaje que emocionó tanto a la cantante como a sus seguidores. Más adelante, el intérprete emergente Macario Martínez acompañó a Bruses en «Veintialgo», y EMJAY apareció para cantar «Yummi» en uno de los segmentos más electrónicos del show. La sorpresa final vino con la aparición de Sub Urban, con quien Bruses interpretó por primera vez en vivo su colaboración «Especial», consolidando una noche de alianzas artísticas y momentos memorables.
El cierre del concierto llegó con una mezcla de intimidad y éxtasis colectivo: temas como «Té de Piña», «Querida Amalia», «Así Suena Mi Mente» y «Dueles Tan Bien» fueron coreados por los asistentes hasta el último acorde, acompañados por músicos adicionales —incluyendo cuerdas y voces líricas— que añadieron dramatismo a las últimas notas. La noche cerró con ovaciones de pie y aplausos que parecían no querer terminar, poniendo de manifiesto que Bruses no solo cumplió con las expectativas sino que, en muchos aspectos, las superó, dejando claro que este primer Metropólitan puede ser solo el inicio de una larga serie de noches legendarias en su carrera.





