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Por Erika Mo
Fotos Diego Hurtado

Conciertazo el que vivieron ayer  miles de seguidores de una de las bandas más queridas del metal estadounidense, pues el Cordero de Dios Lamb of God ofreció una misa  que sus fieles fans disfrutaron alrededor de dos horas en el Pepsi Center.

Con una impecable puntualidad, en punto de las 21 hrs. y ante un auditorio impaciente, las luces se encendían a la par de la presencia en el escenario de Chris Adler, John Campbell, Will Adler, Mark Morton y el inigualable Randy Blythe. Mientras tanto, el enérgico grito de “Lamb of god” parecía inacabable, pero las guitarras de Morton y Adler lo silenciaron.

La ceremonia comenzó con  Walk with me in the hell Ruin, al término de ésta, Randy, visiblemente agradecido, apareció con una bandera de México y saludó a los asistentes. Todos vitorearon el How do you feel Ciudad De México? Are you ready? Gracias por estar acá. Esa pequeña, pero significativa frase en español, ameritó más del efusivo “Lamb of god, Lamb of god”.

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Siguieron 512, Ghost walking, Fear machine, Sumthing to die for, Set to fail, Still echoes y Descending, la energía del frontman, quien una y otra vez se llevaba la bandera de México al hombro,  contrastaba con la tranquilidad que emanaban los otros cuatro integrantes de la banda originaria de Virginia. Pero la admiración del público hacia toda la banda era evidente cada que abandonaba entre canción y canción el escenario.

Otro bloque contó con Faded line, Blacken the cursed sun, Anthropoid, Omerta y Hourglass. Muchos asistentes, eufóricos, cantaban y brincaban, otros más, registraban en su teléfono imágenes y videos evidenciando el gran momento que presenciaban. Sin tiempo de sobra, Randy Blythe no dejaba de interactuar con el extasiado público, éste le respondía con numerosos gritos, sobre todo en su nombre. Otro de los elementos importantes de la presentación, fueron los videos que se proyectaron; entre dictadores, desastres, guerras, bombardeos, banderas, el mensaje político fue directo.

Después de un brevísimo descanso, el clásico encore se  presentó con Vigil, Laid to rest y, finalmente, Redneck. Bajo una iluminación, por supuesto, roja, ahora sí, todos los integrantes despidieron a los presentes, mientras la euforia aún seguía, pues pedían otra canción más, pero el cordero ya había terminado su labor por esa noche.

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