CUMBRE TAJÍN 2015 REÚNE EL ARTE DE LOS SANADORES Y LA VOZ ANCESTRAL DE LOS ABUELOS TOTONACAS

  • Los curanderos, hierberos y sobadores, entre otros especialistas, comparten sus conocimientos ancestrales en la Casa del Arte de Sanar del Centro de las Artes Indígenas.
  • A lo largo de los cinco días del Festival, el público participa en los masajes, curaciones, temascales y demás actividades para sanar el cuerpo y el alma, que se llevan a cabo en el Nicho de la Purificación.

Las puertas del Kantiyan están abiertas en el Parque Takilhsukut. Al interior de esta Casa de los Abuelos se escuchan voces. La Abuela María Isabel habla en lengua Totonaca a un gran grupo de personas, quienes la escuchan con atención y respeto. El grupo está conformado por sanadores que han venido de diversas partes de México y del mundo para compartir su don con los visitantes de Cumbre Tajín 2015, festival que se lleva a cabo del 19 al 23 de marzo, en Papantla, Veracruz. Aquí, la palabra ancestral se encuentra con la experiencia de quienes curan las dolencias del cuerpo y el alma.

Los Abuelos y las Abuelas se turnan la palabra para transmitir sus enseñanzas a los sanadores, indicándoles que es necesario compartir la luz de sus dones. La Abuela María Isabel afirma: “Nuestro don nos hace ser buenas personas. Si nosotros hemos encontrado nuestro don, vamos a tener un corazón noble”.

Por su parte, la Abuela Sabina, indica: “Lo que estamos haciendo es florear lo que nuestros Abuelos nos han dejado. Por eso, pedimos por este espacio al Creador, para que [ustedes] sigan en esta tierra, sigan aprendiendo, sigan compartiendo, y pedimos también por su regreso a casa y por sus familiares”.

SANADORES 1

Los sanadores, los cuales practican curación con obsidianas; iridología; flores de Bach y chakras; Shirodara; descarga de estrés, tensión y trauma del cuerpo; tarot y astrología, entre muchas otras terapias, escuchan con atención a los mayores, quienes les hablan con emoción y cariño. Los visitantes aplauden después de la intervención de cada Abuelo.

Posteriormente, toma la palabra Salomón Bazbaz Lapidus, director general del Festival, quien agradece a todos su participación en Cumbre Tajín y les explica que la Casa del Arte de Sanar, perteneciente al Centro de las Artes Indígenas
—institución de enseñanza Totonaca que en 2012 fue incluida en la lista de Mejores Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad— cuenta con clases todo el año, donde los Abuelos y los maestros transmiten los conocimientos ancestrales de los herbolarios, las parteras y los sobadores, entre otras especialidades.

Los sanadores agradecen el cálido recibimiento y se ponen de pie mientras los Abuelos entonan, primero en Totonaca y después en español, diversos cantos sagrados. El ambiente es emotivo, pues todos los curanderos se muestran conmovidos. Al finalizar, los participantes se despiden de los mayores, quienes los abrazan y les dan su bendición para continuar con las actividades del día. Ellos salen del Kantiyan con energía renovada y pura.

Mientras tanto, el abuelo Ramón Santiago, de 58 años, comenta: “Nosotros les aconsejábamos para que esto no se pierda, la medicina tradicional, para que ellos sigan enseñando a los alumnos o niños pequeños, para que esto no se acabe, que no se termine todo lo que nos dejaron los bisabuelos. Esto viene desde ellos, de los abuelos, es una cadena. Y les damos este encargo, invitándolos a no perder esta tradición”.

El Abuelo Ramón sonríe con tranquilidad y retoma la idea del don, mencionada previamente por la Abuela María Isabel. Él remarca que éste es descubierto por la partera en el momento del nacimiento de cualquier persona y es ella quien lo comenta con los padres del recién nacido. Sin embargo, a veces no le hacen caso, por lo que el niño, al crecer, se enferma y no encuentra sanación en ningún lado, hasta que el curandero le indica que debe retomar ese don o estrella con la que nación.

Una vez que se ha recordado esto, es necesario hacer una promesa para estar protegido y tener esa fuerza para sanar. Esta ceremonia es conocida como la Malintzeada. Después de esto, se puede comenzar a trabajar.

El Abuelo Ramón también hace énfasis en la importancia de la fe para lograr la sanación de cualquier enfermedad, lo cual se refleja en el altar dedicado a San José que se encuentra adentro del Kantiyan. A un costado, puede apreciarse la imagen de don Juan Simbrón Méndez, guía espiritual y moral Totonaca, fallecido el 23 de febrero del presente año. Al respecto, el Abuelo comenta: “El Tata, que Dios lo tenga en paz, ahí está. Para nosotros, él aquí vive todavía, existe en el corazón de todos. Toda la gente que lo conoce y que no lo conoce aquí lo va a ver. Y va a sentir en el corazón que está vivo, está presente”.

El Abuelo Ramón continúa invitando a la gente a pasar al Kantiyan para platicar con los mayores y “cargar y descargar” en el altar lo que cada uno necesite. Él se despide transmitiendo un mensaje de alegría y calidez: “Nosotros nos sentimos muy contentos, muy orgullosos, de que la gente venga de fuera y nos haga preguntas. Estamos en la mejor disposición de platicar. Si alguien viene, yo le voy a contestar bien, porque es la manera en que tratamos a la gente que nos visita: con buenas intenciones, con buen corazón”.

Durante todo el festival, el Kantiyan se encuentra abierto, tal como el corazón de los anfitriones Totonacas, quienes transmiten la calidez y la fraternidad para compartir la sanación con todas las culturas de mundo.

Para saber más, visita www.cumbretajin.com

BOLETÍN INFORMATIVO Y FOTOGRAFÍAS FESTIVAL CUMBRE TAJÍN 2015

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